La estrategia de San Jordi

El forastero llegó por fin a la ciudad y después de cruzar el puente sobre las oscuras aguas del Besós se apartó de la carretera, aparcó su Harley y se sentó sobre la balconada de un mirador para contemplar la ciudad que se extendía ante sus ojos:  divisó un conjunto abigarrado de casas de diferentes alturas, calles trazadas con un perfecto tiralíneas, elegantes avenidas flanqueadas de imponentes edificios decimonónicos, ramblas en las que se alineaban cual disciplinados ejércitos los plátanos alternando con las palmeras y las farolas de hierro forjado. En el meollo de ese perfecto conjunto, una maraña de calles estrechas sin apenas luz hacía destacar la orgullosa silueta de la catedral que contrastaba con las Tres Chimeneas, el gran spi del Hotel Vela, el supositorio de colores de Foster, el Puerto Olímpico y  las miles de antenas sobre los tejados del Raval. Tras fumarse parsimoniosamente un cigarro se le dibujó una sonrisa en la cara y mirando la cálida luz del sol que se reflejaba sobre  el azul del Mediterráneo respiró profundamente y pensó: ¡he llegado a casa!.

Arrancó de nuevo la moto y haciendo runfar el motor dirigió su montura hacia la Rambla para descubrir aquella hermosa ciudad de la que tanto había oído hablar, con la esperanza de encontrar en ella gentes alegres y satisfechas con la vida. Al parar en un semáforo miró a su alrededor y observó la escena: la gente cruzaba la avenida sin mirar a los lados, cabizbaja y taciturna,  con los cascos en las orejas; los ciclistas se ponían en marcha en perfecta formación blanquirroja; el chaval de la gorra repartía periódicos con un brazo automático que la gente recogía con avidez sin mirarle; el camarero somnoliento servía sin gracia un café con leche al ejecutivo que, enfrascado en la prensa económica, ni se percataba de que estaba mojando el croissant en el zumo de naranja; un anciano cubierto de harapos recogía cuidadosamente sus cartones-manta-colchón y los metía como probablemente cada mañana en su carrito de la compra mientras el guardia de seguridad de la sucursal bancaria le “invitaba” a salir del cajero que le servía de pensión cada noche y los chicos de la facultad agotaban indiferentes las últimas caladas de un cigarro delante de una ya descolorida pancarta que decía “Retallades no, por una enseñanza pública de calidad”.

Al forastero le entró hambre y paró en un bar dispuesto a tomarse un energético desayuno. Con la mejor de sus sonrisas se dirigió al camarero y le pidió un café con leche, un pá torrat amb tomaca y un zumo de piña. Mientras esperaba tomó un periódico del estante y leyó los titulares. Varias palabras capturaron su retina: CRISIS, BANCO CENTRAL EUROPEO, MERKEL, CASO GURTEL, ESCÁNDALO URDANGARÍN, BROTES VERDES, STANDARD & POORS, CAÍDA EN PICADO DE LA BOLSA, SAFARI EN AFRICA, ELEFANTES,  YPF SECUESTRADO, SIRIA, GRECIA, LA PRIMA DE RIESGO, FROILAN Y SU ESCOPETA, MESSI, MOU, GUARDIOLA…¿Quién sería toda esta gente? Un tanto abrumado por todo lo que estaba leyendo se dirigió al camarero y le preguntó:

“-Oiga, disculpe, este señor de traje impecable con muletas saliendo de la clínica, ¿quién es?.”

El camarero le miró incrédulo, como si fuera un alienígena saliendo de su nave espacial  y chapurreando un inglés macarrónico le contestó:

“-It is ze kingg.”

El forastero, atónito, pensó, “uhm, no entiendo, a mi me habían dicho que aquí a veces cuando hablas castellano te responden en catalán pero que me hablen en inglés ya me parece raro….”

Tomó su desayuno en silencio mientras la televisión emitía las declaraciones de un hombre con cara muy seria y muy correcto, con la cabeza rapada cual bola de billar. De nuevo el forastero preguntó:

“- ¿Y este hombre, quién es?.”

El camarero, con evidente mal humor esta vez le respondió:

“-L’en diuen San Pep.”

El forastero, muy confundido respondió:

“-Ah, ¿pero el patrón de Cataluña no es San Jordi?.”

El camarero ya un tanto mosqueado le espetó:

“-Oiga, pero Vd, ¿de qué planeta se ha caído?.”

“-De O 3 C 2- respondió el forastero.”

“-Claro…y allí no hay Crisis, ¿verdad?.”

“-No, que yo sepa. En mi planeta las princesas se llaman Verlanda, Osix o Surinam, Crisis no es un nombre que conozcamos allí. ¿Qué origen tiene?.”

“-Pues depende: hay días que pienso que es la especulación inmobiliaria, otros la banca, otros los mercados, algunos el €uro, los más el paro y la mayoría la política….”

“-¡Caramba! Cuántos países hay aquí ¿no?.”

Siguiéndole la corriente, el camarero al forastero loco le dijo:

“- Sí, sí, no se hace Vd. ni idea, sólo le he nombrado los más importantes, pero hay muchos más.”

“-Ya, ya,- pensó en voz alta el forastero-, y dígame una cosa, ¿se llevan bien?.”

“-La verdad es que fatal.”

“-¿Y por qué?.”

“-Porque son los malos, los tiranos, los que controlan que el mundo vaya de culo para la mayoría y bien para ellos.”

“-Vaya, pues qué pena. Son Vds. muy peculiares. ¿Y cómo es que no les dicen nada?.”

“-Porque nos tienen drogados y secuestrados.”

“-¿Eh?. ¿Drogados?. ¿Qué droga?.”

“-San Pep, San Messi, el diablo Ronaldo, el apestado Mou, San Nadal, la Roja….”

“-Entiendo…Y esto, ¿se compra en farmacias o cómo hacen Vds.?”

“-Nooo, te lo dan gratis casi siempre, menos algunas veces que lo enchufan por canal de pago.”

“-Pues sí que es un problema si encima les envenenan.”

“-Bueno, las cosas como son, muchas veces nos dejamos envenenar.”

“-Lo que no entiendo es cómo les tienen secuestrados.”

“-Porque para que ni te levantes del sillón ahora te administran la droga sin cortes publicitarios.”

“-Y si tienen que ir al servicio, ¿qué hacen?.”

“-Hay diferentes opciones: sondas, pañales, administradores de cerveza con cuentagotas, pinzas….Los más tradicionales han vuelto al método del orinal.”

“-Vaya, vaya, ¡qué sofisticado!”

“-Sí, sí, no vea. El otro día encontré una tienda on-line que tenía una promoción de sondas personalizables con la foto de tu jugador favorito. Como regalo te incluían un desfibrilador para después de los partidos. Se está vendiendo como churros. ¡Lo que es el marketing!.”

“-Me deja Vd. de piedra. Ya me habían dicho que en este planeta los habitantes eran muy curiosos, creo que me va a resultar interesante la visita.”

“-Bueno, oiga, como broma ya está bien, ¿no cree? Si no le importa pagarme, son 4 €, que tengo molta feina.”

Mirando la mesas vacías a su alrededor el forastero asintió:

“-Claro, claro ya veo que está muy ocupado. Disculpe si le he molestado.”

“-La verdad es que es Vd. un hombre extraño. ¿Se encuentra bien?. ¿Cómo se llama?.”

“-Mi madre me puso Jordi.”

“-Pero si ese es un nombre de aquí. ¿No me dijo Vd. que era de C3 PO?.”

“-No, del planeta vecino, O3 C-2.”

“-¿Y cómo es que le llamaron así?.”

“-Mi madre me dijo que un día iría a un planeta diferente a salvar a la gente de un dragón.”

“-¡Ja, ja!, claro. Y dígame Vd., ¿cómo piensa hacerlo?.”

“-Pues la verdad es que de momento no tengo ni idea, pero mi madre antes de irme me regaló un ramo de rosas y me dijo que las repartiera entre toda la gente malhumorada que viera.”

Tras un breve silencio el forastero miró al camarero y le preguntó:

“-¿Quiere una?.”

FIN

Imagen de Bea Psiluetas

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