Turismo solidario y sostenibilidad en eventos

Desde que estudié mi master en Planificación y Gestión Sostenible de Destinos turísticos, vengo preguntándome qué se puede hacer en los distintos ámbitos (empresa organizadora de eventos, hotel, destino…) para hacer de los viajes de incentivo o las convenciones eventos más sostenibles.

Mi primera reacción, como la de algunos de vosotros fue pensar en el viaje de incentivo solidario. Me parecía que ambas partes, el cliente que quiere comunicar un mensaje a sus empleados (difusión de una cultura solidaria dentro de la organización por ejemplo) o a sus clientes para hacerles partícipes de una experiencia solidaria en un destino del tercer mundo. Sin duda son motivaciones loables pero que si las analizamos con más cuidado es muy probable que el efecto en la población local, que al fin y al cabo debería ser la que deberíamos tener en cuenta más que la satisfacción emocional del viajero, sea contraproducente.

Imaginemos que una empresa programe la visita a un proyecto social en el país de destino para darlo a conocer (un ejemplo típico es la visita de las favelas de Río de Janeiro). De repente llegan 200 personas del primer mundo con su ropa de marca y sus cámaras digitales última generación a hacerse fotos con un negrito de la favela bailando samba.  ¿Que va a aprender este niño? Que es muy fácil engatusar a un guiri y sacarle dinero por lucir sus habilidades de baile. Es posible que deje de estudiar y contribuya a la economía familiar con esta práctica. Los padres pueden ver la rentabilidad del asunto y mandar a todos sus hijos a hacer acrobacias delante de los turistas. Si lo que “recauda” entre los turistas son objetos codiciados (bolígrafos, ropa, gafas de sol…) es muy probable que se produzcan casos de abuso y los más vivarachos les vendan estos objetos a sus vecinos a precio de usura. Son solo dos ejemplos de impacto negativo, iré citando más en sucesivos posts.

Si la empresa es más sofisticada y se involucra en una acción solidaria de tipo hands-on (remángate y participa) por favor que sea en un proyecto que tenga que ver con la actividad de la empresa. No pongamos a los vendedores de Toyota a plantar lechugas en un proyecto de huerta ecológica en el Machupichu o como me comentó el project manager de un DMC que mandó a los empleados de una empresa de seguros a pintar la fachada de una plaza de toros. ¿Qué relevancia puede tener eso para la empresa y para la población local?

Realmente me he vuelto muy purista, creo que la acción solidaria por muy bien intencionada que sea tiene que estar muy bien planificada y que se integre dentro de una política general de RSE y un programa que se aplique a medio – largo plazo, es decir, que el contacto que se genere entre la población que recibe la ayuda y la visitante cree un vínculo que vaya más allá de “el día de la solidaridad”. Si soy una entidad financiera, por ejemplo, puedo realizar un proyecto de capacitación de las microempresas en una zona determinada en la que los empleados del banco den su apoyo con conocimientos sobre contabilidad básica, herramientas informáticas sencillas, etc. Y si dentro de ese programa en algún momento, una vez que ya esté en marcha, queremos organizar un viaje para que los de ambos lados se conozcan y fortalezcan sus vínculos, bienvenido sea. Si no, el impacto sólo se creará y no por mucho tiempo, en las personas que participaron en el viaje.

Lo que quiero decirles a los organizadores de eventos y a las empresas que cuando quieran hacer viajes solidarios se documenten, estudien el proyecto detenidamente y se dejen aconsejar por empresas u ONG’s que lleven mucho tiempo realizando experiencias de este tipo.Y más importante aún: COMUNIQUEN CORRECTAMENTE Y ESPACIÁNDOLO EN EL TIEMPO, el contexto social, cultural y medioambiental de la comunidad que va a recibir la ayuda, así como un “decálogo” de turismo responsable para familiarizar al visitante en los hábitos y costumbres locales para evitar actitudes ofensivas y causar el mínimo impacto en su estructura social.

Sin embargo, hay otras cosas que el organizador de eventos sí puede hacer y le resultan más sencillas de implementar para que sus eventos sean más sostenibles:

– Fomente la utilización de empresas de catering responsable (que trabajen con productos sanos, ecológicos y trabajen con colectivos en riesgo de exclusión social).

– Cuando hable con sus proveedores divulgue su conocimiento en prácticas responsables.

– Utilice productos de comercio justo en sus regalos promocionales, cestas de Navidad, etc.)

– Compense las emisiones de CO2 de los desplazamientos (más info en  http://www.ceroco2.org)

– Utilice papel reciclado y fomente la no impresión de documentos enviando ponencias por correo electrónico

– Recicle y reutilice toda la cartelería que pueda o utilice videopaneles

– Fomente la accesibilidad sostenible: transporte público, servicio de bicicletas, rutas a pie de interés cultural para acceder al lugar de la reunión.

– Las empresas que liciten en la organización de eventos promovidos por las administraciones públicas tengan en cuenta que la tendencia, según la Ley de Economía Sostenible, va a ser cada vez más implementar en sus concursos exigencias medioambientales y de comportamiento ético.

Ver al respecto la guía de la contratación pública sostenible

Y no quiero extenderme más en este post.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s