El árbol de la confusión

Manel sale del portal de su casa, y sin mirar ni a izquierda ni derecha echa su longboard al suelo y en menos de 10 segundos se ha impulsado como una flecha para salir surfeando y pumpeando por las calles de la ciudad, dando saltos increíbles, evitando bordillos, asustando a mamás que agarran a su niño de la mano y abuelas que empujan con dificultad el carrito de la compra ayudándose del bastón.

―¡Tonto laba! ― le chilla un repartidor de coca-cola al cual del susto se le acaba de caer de la carretilla una caja.

Manel, apenas se gira, sigue su camino y se ríe. Con el giro de 180 grados que acaba de hacer ha conseguido evitar al repartidor. ¡Cómo mola! No lo había conseguido nunca. ¡Soy la ostia!―se dice a sí mismo ajustándose la gorra y recolocándose los auriculares.

¡Beep! Le llega un mensaje por whatsapp. Se para. Lo abre. Es de una chavala pesada del instituto que le envía cursilerías. Lee:

Aprendí que quien no te busca, no te extraña

Y quien no te extraña, no te quiere. Que la vida decide quién entra en tu vida,

Pero tú decides quién se queda. Que la verdad duele una sola vez y la mentira

Duele siempre. Por eso, valora a quien te valora y no trates como prioridad

A quien te trata como una opción…Quien te lastima

Te hace FUERTE

Quien te critica

Te hace IMPORTANTE

Quien te envidia

Te hace VALIOSO,

Y a veces es divertido saber que aquello que te desean lo peor…

Tienen que soportar

Que te ocurra LO MEJOR

Debes darlo a los nueve que más quieres, inclúyeme si me quieres…

No preguntes, sólo hazlo. Te quierooo

Manel se parte de la risa y piensa en lo hortera que es esta tía, la típica que lleva camisetas de ositos de peluche y se pinta las uñas medio comidas y con padrastros de rosa fosforito. “Es mona y tiene unas tetas bestiales pero es cursi total. Paso de ella”. Sin embargo le escribe un mensaje de vuelta: “stas flipando tía, no m envíes s royo d cadnas. Mira l cross step q hize l otro dia cn mi Zero i algunos flips i airs q t cagas”. Adjunta un video y le envía el mensaje.

Espera respuesta durante unos segundos. Le llega una foto con un mensaje: “el amor florece en Barcelona”.

El amor florece en Barcelona

No entiende nada, hace un ollie con la tabla, se la coloca debajo del brazo y se sube al autobús que acaba de llegar a la parada. Se sienta y contesta a la chica: ”eres tú la del balcón? No t reconozco.”. Espera ansioso un rato que se le hace eterno, pensando en que la de la foto no se parece a la de su clase que le suele enviar estas paridas y además parece más mayor. Nueva foto, esta vez con un mensaje que dice AMOR SOBRE RUEDAS.

Él responde sin titubear: “Ostras, mi scooter! ¿Quieres q demos una vuelta x la playa? T llevo”. Es mentira que tenga una moto pero quiere seguir ligándosela. Al rato recibe otra foto con un mensaje que dice AMOR POR LOS PIES. De nuevo se queda parado sin saber qué le quiere decir la chica.

Responde: “k quieres decir? ¿Prefieres dar un paseo o ir a comprar zapatos? No t entiendo”.

La siguiente foto lleva un pie que dice: AMOR JOVEN Y MADURO.

Amor joven y maduro

Él se inquieta y responde: “xo cuántos años tienes?”. Esto se empieza a poner interesante, piensa Manuel. Sólo imaginar que una chica mayor pueda estar intentando ligar con él le resulta estimulante.

Espera y espera y no hay respuesta.

Envía otro mensaje: ¿25?

No obtiene respuesta.

¿35?

Silencio

Ya sudando pica otro número con dedos temblorosos: 45?

Al rato le llega otra foto, esta vez con el subtítulo de AMOR CIEGO.

Amor ciego

Amor ciego

Esta vez Manel entra en pánico y responde: ¿ENCIMA DE VIEJA ERES CIEGA????? VETE A LA MIERDA, PASO DE TI.

El autobús llega a su parada, se baja y con más rabia que otra cosa empieza a patinar como un poseso en dirección a la playa, donde ha quedado con su amigos. Cruza una calle in darse cuenta de que viene una moto a toda velocidad. Chocan, Manel sale despedido por los aire, el monopatín vuela, el motorista derrapa, cae al suelo donde se encuentra con Manel. Es casi un milagro que no se hayan matado. Magullados y doloridos ambos intentan levantarse. Imposible. Desde el suelo ambo se miran y  el motorista le echa la bronca:

―¿Estás loco? ¿Cómo se te ocurre cruzar así? ¡Podría haberte matado! ¿Estás bien por eso? Seguro que corrías para ir a ver a tu piba, ¿no?.

―No exactamente. ¿Y tú? En ciudad  se circula a 40/50, ¿no? ¡Se te ha ido la olla!

―Bueno, disculpa, es que tenía mucha prisa en ir a ver a alguien.

―¿Y eso?

Bueno, no te voy a contar mi vida, pero recibí unas foto muy misteriosas de una chica e iba a su encuentro.  Tiene que ser una piba muy especial.

―¡Qué casualidad! A mi también me han llegado unas fotos de una pero es una vacilona de mierda y no me interesa. Me parece que es muy mayor y encima ciega. El último mensaje que me ha llegado es esta foto y ya me he cabreado. Por eso iba a toda leche.

El motorista al ver la foto abre los ojos atónito:¡la madre que me parió, pero si es la misma que he recibido yo!. Lo que pasa es que yo lo que pensé es que era muy romántica la cita y he cogido la moto a toda pastilla para ir a verla.

―¡Qué fuerte que hayamos recibido la misma foto!, ¿no? Esta piba nos está tomando el pelo a los dos. Pero tú, ¿cómo sabías dónde tenías que ir?

―He buscado la ubicación por Street View y Google Maps.

―Qué listo. A mi eso no se me había ocurrido. Oye, ¿y si nos vamos lo dos allí a ver de qué va esta pava?. Eso sí que no se lo va a esperar y así le damos una lección a la calentona esa.

―¡Ja, ja, qué buena idea!. ¡Vaya corte que se va a llevar!. Se lo tiene merecido, ¡vamos! Espera que saco el  otro casco y llegamos en un plis. ¿Estás bien?.

―I tant, cap problema oi!

Ambos se suben a la moto y atraviesan la ciudad de punta a punta sin darse cuenta de que van atravesando calles llenas de árboles con unas preciosas flores rosáceas, casi malvas que brotan entre las hojas verdes  y de los mismos tallos de los árboles. Al rato llegan a la esquina que indican las coordenadas de google.

Al llegar les sorprende ver una multitud de gente que apenas se mira una a otra, están todos mirando las fotos del móvil y contrastándolas con la realidad. Un chico que venía en bicicleta exclama:

―Anda! Pero si todas las fotos son de las cuatro esquinas de esta plaza!.

―¿No me digas? ―responde una chica que acaba de llegar.

El motorista, que acaba de quitarse el casco les dice: ―Pero bueno, vosotros ¿qué hacéis aquí?.¿También habéis recibido unas fotos de una chica?.

Una mujer mayor que está mirando incrédula alrededor responde: ―Yo he venido porque mi nieta me ha dicho que había recibido un mensaje por teléfono de la ONCE, como de que hoy parecía que iban a repartir cupones gratis a quien llegara al sitio de la foto. Y como ella todavía está en la facultad me ha dicho que viniera yo, que vivo aquí al lado.

―¡Qué fuerte! ¿Y tú?

―Pues pensé que alguien me había mandado un mensaje anónimo para que pudiera recuperar la moto que me robaron el otro día.

―Pues yo venía pensando que era porque había una promoción de zapatos.

Y así a cada uno que estaba en la plaza le fue preguntando Manel por qué había venido y cada uno tenía una respuesta diferente. Por tanto, llegó a la conclusión de que cada cosa, cada palabra y cada mensaje se puede interpretar de mil maneras, tantas como la imaginación de cada uno quiera inventar.

La expectación entre la gente que se apelotonaba en la plaza era ya muy grande, y, aunque todo el mundo de alguna manera se sintió como que le hubieran engañado, nadie se decidía a marcharse.

De repente en la plaza se oyó un sonoro BIIIIP

de todos los teléfonos que en ese preciso instante recibieron un whatsapp. Cada uno descargó un mensaje con una foto de un árbol con un subtítulo que decía: ÁRBOL DEL AMOR y varios links a diferentes páginas web.

Árbol del amor

 

Ansioso, todo el mundo comenzó a descargar el link que le pareció más interesante esperando encontrar en él su premio por haber llegado al sitio que indicaba la foto de los mensajes.

Al cabo de un rato de lectura se veían caras sonrientes, miradas cómplices, suspiros…hubo quien empezó a abrazarse con quien tenía al lado, otros incluso a besarse largamente. Tan enfrascados se encontraban en disfrutar de ese momento, que nadie se preguntó  quién habría enviado aquellos mensajes tan extraños, ni se percató de que todos estaban bajo uno de aquellos árboles, que, ya sean de Asia, de Europa o de América parece que tienen los mismos efectos terapéuticos sobre cualquier ser humano.

Cuida los árboles, amigo lector, ya que, aunque los mutiles, los tales o los llenes de humos pestilentes, ellos te devuelven vida, oxígeno e incluso amor, como podrás apreciar en las leyendas  y curiosidades que te invito a leer a continuación.

http://guiadelplantabosques.blogspot.com.es/2010/04/ciclamor-el-arbol-del-amor.html

http://amoresdeleyendalovers.blogspot.com.es/2012/08/la-leyenda-del-arbol-del-amor.html

http://www.familiallamas.net/id24.html

http://buenasiembra.com.ar/salud/meditacion/historia-de-amor-de-un-arbol-689.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Cercis_siliquastrum

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Un pensamiento en “El árbol de la confusión

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