Imagina que un día hubiera un político y nadie le escuchara…

Imagina que un día hubiera un político y  nadie le escuchara…

Siguiendo el hilo mental de esa misteriosa persona que  dijo “imagina que un día hubiera una guerra y no vamos nadie”, se me ocurre hoy este precioso sueño digno de la gran filósofa Maflda, y que me perdonen aquellos políticos, que haberlos haylos como las meigas aunque no lo parezca, que sí están en su cargo para desarrollar su trabajo, que es pensar y ponerse de acuerdo con otros que han sido elegidos para representarles  en establecer leyes del juego que ayuden a las sociedades a progresar. Pongo este párrafo, que aunque parezca evidente en una sociedad democrática, no está de más recordar, cuantas más veces mejor. Es como empezar a ir al gimnasio y que se convierta en un hábito hacer ejercicio: se trata de hacerlo con constancia, así tanto al que quiere adquirir un cuerpo Danone como al político y a las personas que conformamos este sistema que hemos inventado y aceptado como el elegido para ordenar un poco nuestra caótica convivencia se nos queda grabado en la mente a través de la repetición constante de una evidencia.

Desde hace ya más de un año me he propuesto, como parte de mi programa de rehabilitación de esta enfermedad y droga que se llama desidia, falta de ideas y mediocridad generalizada, no ver ni leer noticias “oficiales” más que una vez a la semana. Para esto aplico el mismo principio que observaba cuando me dio por empezar a ver culebrones: que realmente con ver un capítulo semanal era suficiente para estar al día. Todos los demás capítulos son simples repeticiones de la situación, distracciones  y generación de nuevos y aburridos conflictos inexistentes creados con el único afán del entretenimiento, fomento de la indignación apática que por suerte al menos es la que hace  funcionar aún mal que bien  el tan popular negocio de la hostelería.

Por cierto que se me acaba de ocurrir una idea para incrementar las ventas de los bares: que coloquen en sitio visible de su local un panel, una aplicación interactiva o una pizarra (según los medios de los que disponga el bar)  que sirva para que el usuario pueda  insultar,poner verde o quejarse de un político, un entrenador de fútbol o un jugador sin censura. Aconsejo, no obstante, que monitoricen un poco los comentarios para que luego no vengan los afectados y les interpongan una demanda por incitación al terrorismo, scratching o ataque a la imagen pública o mejor aún les acusen de nazis.

Dicho esto y porque no quiero seguirle el juego a muchos políticos y periodistas que últimamente, dada su mediocridad, falta de ideas y nula intención de mejorar las cosas se dedican a entretenernos con píldoras de palabrería barata y adormecedora de la mente (es bien sabido que si le das al cerebro un placebo podrá durante un tiempo creer que se encuentra bien y no hará nada para cambiar su situación y ocuparse de lo verdaderamente importante) seguiré con el objetivo inicial de este artículo: buscar colectivamente una solución a los problemas reales de la gente de a pie. Y para ello esta vez me pongo la camiseta de la resolutividad y me quito la habitual de cuentista y difusora de pensamientos.

Y como dicen que los cuentistas y amantes de la pluma somos gente poco realista y dados a divagar, que sólo (¿?) sabemos hacer pasar un rato agradable y fomentar la evasión, también pretendo con este artículo intentar cambiar de chip y lavar un poco nuestra tan deteriorada imagen. Pero claro, tenía que hacerlo de una manera que al menos intente ser un poco artística que para eso me quiero ganar las habas como escritora.

El tema que me ocupa hoy es, aunque no lo parezca por el título de este cuento (perdón artículo) el de la vivienda. Por una vez hay un gobierno en un lugar de este país al que se le ha ocurrido una buena idea para paliar (que no solucionar) una emergencia tan dolorosa como la de la pérdida de la vivienda por deshaucio, que es la que se ha publicado en el BOJA en los últimos días:

El decreto/ley del BOJA especifica la definición de uso social de la vivienda:

“Siendo finalidad propia de la vivienda, la de propiciar la posibilidad de dar cumplimiento al derecho a disponer de un techo, bajo el que las personas puedan desarrollarse con normalidad dentro de lasociedad, su desocupación representa el mayor exponente del incumplimiento de la finalidad del bien y por tanto de su función social.

La función social de la vivienda configura el contenido esencial del derecho mediante la posibilidad de imponer deberes positivos a su titular que aseguren su uso efectivo para fines residenciales, entendiendo que la fijación de dicho contenido esencial no puede hacerse desde la exclusiva consideración subjetiva del derecho o de los intereses individuales. La función social de la vivienda, en suma, no es un límite externo a su definición o a su ejercicio, sino una parte integrante del derecho mismo. Utilidad individual y función social, por tanto componen de forma inseparable el contenido del derecho de propiedad”.

El decreto prevé un serie de medidas sancionadoras y coercitivas en el caso de que entidades bancarias o sociedades inmobiliarias propietarias de activos inmobiliarios deshabitados no promuevan activamente su promoción en alquiler social pudiendo ser el importe de la sanción hasta 9.000 € por inmueble vacío.

La medida puede ser de gran calado bien ejecutada y si se garantizan procedimientos express para la resolución de las posibles alegaciones por parte de la entidad requerida a presentar las documentaciones necesarias.

También sería necesario definir con concreción la cuantía del alquiler de cada inmueble, según unos parámetros de antigüedad de la vivienda, metros cuadrados, situación, etc.

Las sanciones recaudadas se destinarán al fomento de medidas de alquiler social, como ayudas a población en riesgo de exclusión, de garantía jurídica y de cobro de los arriendos para propietarios que quieran poner su vivienda vacía en alquiler.

En este sentido sería importante fomentar la contratación de pólizas de seguro que garanticen el posible impago de las cuotas de alquiler, los desperfectos graves ocasionados en las viviendas en alquiler, así como exenciones fiscales que permitan la rehabilitación de viviendas para su puesta a punto antes de ser alquiladas.

Sin embargo, con todo esto no llegamos a la raíz del problema, como es el establecimiento de unas normas de juego claras que regulen el mercado inmobiliario en cuanto al precio máximo de la vivienda en compraventa y alquiler, así como el precio del suelo para uso residencial (tanto en vivienda libre como de protección oficial), que evite en el futuro otras burbujas inmobiliarias y la regulación de la concesión de hipotecas, con medidas tales como el porcentaje máximo del 30% de la media salarial o de ingresos del solicitante, la eliminación de cláusulas abusivas,etc.

Por el hecho de atender lo urgente, no debemos descuidar una reconducción del modelo de ciudad y urbanismo libre de especulación, estableciendo claramente el uso del suelo y las edificaciones que permita modelos compactos de ciudad (sin grandes rascacielos ni urbanizaciones interminables de chalets adosados) que atienda a criterios de eficiencia energética, el uso de energías renovables, cohesión social y la conectividad a través de un servicio público de transporte eficiente, la limitación del uso del transporte privado en casco urbano, etc.El poder de decisión y la auditoría y control de estos planes deberían ser públicos, poniendo todos los mecanismos posibles para la participación ciudadana.

Con estas reflexiones quiero poder dirigirme a quien elegí para representarme y plantearle las medidas que propongo y que me gustaría que en el marco de una democracia real pudieran formar parte de su programa electoral.

Mi propuesta es enviarle al político/meiga que todavía considere que recopilará la voz de la calle un escrito con propuestas concretas de actuación. Si tú como ciudadano crees tener más propuestas que hacer y las expuestas también te parecen razonables, cópialas y envíalas junto con las tuyas, las de tu vecino, tus amigos, compañeros de trabajo o familiares a quien creas que aún te representa. No menos importante sería el seguimiento de las propuestas hasta conseguir una respuesta positiva.

Lo siento, sigo sin querer quedarme en casa esperando a que escampe…

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