Un paseo literario por Barcelona II

Diapositiva1

 

 

 

 

No me gusta perder amigos, aunque sean cibernéticos y menos aún los que inicialmente no busqué, me vinieron solos  pero que yo soñaba con tener.  La semana pasada estuvo llena de bonitos accidentes que me hicieron avanzar en el propósito de crear esta ruta por Barcelona con lo mejor de la literatura que haya tenido como escenario esta ciudad en la que, si bien sólo llevo viviendo un año y medio considero ya mi casa o al menos una de ellas, yo que he vivido en tantas y en cada una me he dejado una excusa para volver.

Si habéis leído la primera parte de este post habréis visto que invitaba a lectores y escritores de esta ciudad a compartir lecturas, fragmentos, fotografías o relatos que tuvieran como escenario esta ciudad con el objetivo de, en algunos casos redescubrir sus rincones con ojos diferentes, incitar a interesantes lecturas y por qué no, crear red entre los escritores que la pueblan. Cuál fue mi sorpresa cuando el martes me entró una deliciosa notificación por Facebook: Maruja Torres Manzanera te está siguiendo. Estas cosas son un tanto inauditas para una escritora novel como yo, que ni siquiera ha publicado más allá que estos retazos de imaginación que deja en esta bitácora y por tanto no era momento de despreciar la oportunidad de contactar a la que para mí siempre ha sido una de las mejores periodistas que ha dado este país. Dado que casualmente había mencionado su libro Esperadme en el Cielo como interesante documento del devenir de un escritor por su ciudad quise aprovechar la oportunidad para pedirle que nos “regalara” alguna anécdota sobre ella. Fue muy amable, se leyó de cabo a rabo mi artículo y corrigió incluso una falta de ortografía que había cometido y me prometió contribuir a ella en cuanto su apretada agenda le dejara un rato libre. Me emocioné y comencé a soñar que esto que había comenzado como un experimento podría tomar el rumbo de convertirse en lo que yo había pretendido: unir a autores noveles y consagrados para un quizá fructífero intercambio de experiencias. Este fue el primer accidente de la semana.

El segundo se produjo aquella misma tarde, cuando como todos los martes me dirigí a mi clase de escritura y me encontré con la puerta cerrada. Recordé entonces que mi profesora nos había dicho que ese martes no habría clase, por lo que, ya que había bajado al Raval y me encontraba ociosa  me dispuse a dar un paseo por el barrio en busca de un rincón donde escribir un rato o  dejarme sorprender con el descubrimiento de algún nuevo recoveco, lo que antes sucediera. A menudo cuando estoy en el centro y llevo el portátil o una libreta encima, voy al jardín de la Biblioteca Nacional de Cataluña a leer o escribir. Es un lugar que ha inspirado muchas de mis historias y capítulos de mi novela, así que hacia allí iba cuando a la puerta del Institut d’Estudis Catalans me encontré con un panel que invitaba a visitar la exposición de Bernat Metge y a la lectura dramatizada que de su obra “El Somni” se hará el 2 julio en esta institución. Mi curiosidad no puede resistirse para averiguar quién es este señor y al mismo tiempo entrar en este espacio de la cultura catalana, donde hasta ahora apenas había tenido ocasión de visitar. Mi sorpresa fue múltiple: la belleza del edificio, sus paredes cerámicas, su evocador patio renacentista, el cual atravesé para echar un vistazo a la pequeña exposición que anunciaba el cartel. Descubrí la pequeña historia y fotografías del momento del bombardeo de la Gran Vía de Barcelona durante la Guerra Civil y la hermosa descripción que hace el autor de sus primeros días en la cárcel tras ser detenido por las tropas nacionales.

No contenta con eso vi también un cartel que indicaba el lugar donde se encuentra el Jardín Mercè Rodoreda. Como hace poco la hija de mi pareja me había preguntado si conocía a esta sobre todo relatista catalana y tuve que admitir que no, subí al segundo piso y descubrí el tercer accidente del día: un precioso jardín colgante  que la institución le ha dedicado a la memoria de la escritora al ser depositaria del legado de su obra y en el que encontramos una hermosa colección de árboles y flores que eran sus favoritas y que ella menciona a menudo en sus relatos y novelas: las mimosas, las camelias, las lilas…

Espoleada por compartir este delicioso descubrimiento con mis lectores me puse a copiar algunos de los pies de árbol y flor que me encontré y transcribo aquí:

“Em va dir que el que jo tenia era un refredat de primavera. Li vaig explicar que havia passat un parell d’hores sota d’una mimosa. I ell va dir: es el potlen, no es posi mai a sota d’una mimosa.”  Fragmento de  “Aquella paret, aquella mimosa”, relato incluido en “La meva Cristina y altres contes”.

“Començava a florir: tot el temps de la florida va ser molt bonica. Era una mimosa de les bones, de les de poca fulla de color de cendra i molta boleta petita; cada branca semblava un núvol groc. Perquè hi ha les que tenen la fulla dura i  la flor llarga con un cuc i mes fulla que flor. Amb la claror del fanal les branques de la mimosa va semblar que sortissin d’un cel”. Fragmento de Aquella paret, aquella mimosa.

“Els lilas que Valldaura habia fet plantar vora la gabia i una mica pera tot arreu tenien els pomells per obrir. Si els haguès fet plantar al sol ja feria temps que haurien florit.” Fragmento de El Carrer de les Camelies de la novela “Mirall trencat”.

Sin duda la Rodoreda incita a ser leída no solo por la sutil belleza de sus textos, sino también por sus conocimientos de botánica que seguro a más de uno le serán muy útiles para cuidar las plantas de su casa, a mi en particular también que sufro la paradoja de ser ecologista pero también terrorista de las pocas plantas que pueblan el balcón de mi casa.

Imbuida de esta paz que me rodea me siento en el suelo, apoyada en la pared mirando al sol de la tarde que comienza a caer lentamente dorando los muros de arenisca, siempre motivo de gozo interior que me invita a la quietud de su disfrute y el flujo de un nuevo relato que voy a dar en titular ERROR  404, DELETE-RESTORE, LA MAQUINA QUE BORRA LA MEMORIA comienza a surgir sin pausa, una reflexión en torno a la memoria, la pérdida voluntaria o no de ella que si queréis leer se encuentra en la nueva sección de ciencia ficción de este blog.

¿Qué puedo decir? Maravillosos, estos tres accidentes del día.

La semana continúa con una frenética actividad en Facebook y la determinación de ver publicada en un momento no demasiado lejano  de los dos libros en los que estoy trabajando, “Píldoras contra la Apatía” y “El Aprendiz de Amante“, sin duda animada por el orgullo de encontrar entre mis seguidores a tan ilustre periodista y escritora, que me empuja a decidirme a lanzar una campaña de micromecenazgo que recaude fondos para varios proyectos en los que actualmente estoy trabajando y de los cuales le hago partícipe. A través de sus mensajes percibo varias cosas que no me cuadran y ante las que me quedo perpleja.

El viernes se me brinda un quinto accidente de la mano de mi amigo Damián, escritor en la sombra, al cual tras un intenso chateo en Facebook por fin voy a conocer en la presentación de un poemario de la autora chilena Susanna Tisler titulado “Despullar-se”, toda una sorpresa y descubrimiento de las  57 maneras de desnudarse que ha encontrado la autora en un verso fluído, intensamente musical y como un canto o casi un grito diría yo a la vida intensa. Con su permiso, y sin él también, transcribo uno de ellos:

M’has deixat buida

i jo m’he quedat plena.

Buida d’angunies,

plena de goig…

Buida de la teva presencia,

plena del teu record…

Buit el meu llit,

ple de tu el meu cos…

Buida la meva cambra,

ple el meu amor.

Mai no em deixis plena,

m’omplira la buidor.

 Todavía el viernes me depara un sexto accidente, el de leer un mail de un buen amigo que me informa, por si no lo sabía, del taller que la Torres da el sábado en el Centro Cultural Santa Mónica. ¿Casualidad? ¿Causalidad? Si no hubiera sido porque lancé la campaña de micromecenazgo jamás me hubiera enterado. Menos mal que tengo amigos que están al tanto de lo que bulle en esta ciudad….Mi excitación crece, por fin voy a conocer personalmente a la que a lo largo de mi vida me espoleó en ocasiones a ser una “mujer en guerra”, o al menos en batalla. El sábado por la mañana  encuentro en la biblioteca del barrio “Hombres de Lluvia”, que no he leído y “Esperadme en el Cielo”, novela que he querido recuperar, puesto que mi memoria me traiciona más de lo que yo deseara y quiero releer algunos capítulos de las correrías de Maruja por el mundo en compañía de sus secuaces Terenci y Manolo, donde dedica muchos suculentos capítulos a sus años mozos en el Raval. A las 17:45 llego con mi pareja al Salón de Actos en el que un grupo de incondicionales rodea a la escritora en una distendida conversación de ocioso sábado por la tarde. Nos saluda y sonríe muy amablemente invitándonos a formular todo tipo de preguntas. Paso un rato observando y escuchando. Noto que de alguna manera está esperando que intervenga. Están hablando de lo de siempre, la crisis, los recortes, la precariedad….¿Cómo voy a conseguir cambiar de tercio para que me cuente algo sobre ese libro que he comenzado a hojear y con el que se me ha desatado nuevamente la carcajada y ese sentimiento agridulce que te dejan todos los escritos de la Torres, cargados de intención en los que nada sobra para describir ambientes sórdidos y retratar la pobreza poniendo siempre el dardo en la palabra?. Por fin encuentro la ocasión cuando comienza a hablar de sus propias precariedades y constato lo que me ha venido a decir por mail y pide a la audiencia si alguien tiene algo positivo de lo que hablar. Me doy por aludida y recojo el guante, siendo como soy la autora de “Píldoras contra la Apatía”. Le invito nuevamente a formar parte de mi proyecto turístico-literario y me responde con lo que yo entendí como una respuesta a la defensiva diciendo que todo lo que podía decir lo podía encontrar en su blog, que buscara e investigara. ¡Vaya bofetada te acaba de dar, maja!, pensé para mí. Intuyo que de esto no quiere hablar. Al rato vuelvo a la carga con otro tema. Entre tanto ha comentado que entre sus proyectos está seguir escribiendo la segunda parte de Mujer en Guerra. Vuelve a captar mi atención. Leí Mujer en Guerra hace muchos años y me impactó. Sus descarnadas y comprometidas anécdotas y vivencias en Beirut, en Chile, en Panamá, la muerte de su querido Juantxu que tanto dolor le causó…Le pregunto dónde situaría ahora la nueva mujer en guerra. Por interés personal, teniendo en cuenta que mi novela se desarrolla durante la primavera árabe de Egipto, le pregunto si iría allí. Me responde que no, que en Egipto ya no se le ha perdido nada, sus amigos vinculados con aquel país han muerto y no quiere ser otra momia. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Maruja apenada porque ve que se va quedando sola entre los compañeros de generación que han plasmado con tanto tino y dedo inquisidor a menudo las contradicciones de este país y del mundo. En ese momento entiendo que no quiere hablar ni de Terenci, ni de Manolo ni nada que le recuerde a sus grandes amigos. Supongo que es otra de las razones por las que ha contestado con evasivas a mis preguntas que quise formularle a cuenta de Esperadme en el Cielo. Respeto su deseo y no vuelvo a insistir. Cuento algunas anécdotas de mis propios viajes al país de las Pirámides y de la Biblioteca de Alejandría y ella me devuelve alguna pincelada útil para mi propia novela.  Al rato termina  el taller, me despido de ella, me da un beso y me anima a desarrollar esas rutas, que sean mías.

Salí confusa, impresionada por algo que no me esperaba encontrar: la precariedad de una grande de las letras españolas que como todo hijo de vecino en este país no tiene claro cómo va a llegar a fin de mes. Me hubiera encantado seguir charlando con ella horas y horas, pero mi en ocasiones tímida naturaleza me impide pedirle un nuevo encuentro.

Cerré el sábado como contrapunto, aunque a mi Maruja siempre me pareció el alter ego de Woody Allen en mujer, en la Plaza de San Felipe Neri, lugar muy apropiado en el Cal barcelonés para la proyección de una brillante e inteligentísima tragicomedia del Festival de Cine Judío “Hotel Lux” del director alemán Leander Haussmann. No puedo más que recomendarla para quien quiera conocer un poco cómo era la vida de los cómicos en aquel Berlín ya muy decadente tras la eclosión artística de los cabarets irreverentes de los años 20 en los primeros años del nazismo. Tras la proyección volvemos a casa y mi ruidoso vecindario no me deja dormir. Tampoco los pensamientos que me rondan la cabeza, que siguen dándole vueltas a la charla de la tarde. Una nueva idea me viene a la cabeza de cómo ayudar o contribuir a que Maruja se ponga las pilas y cumpla su sueño de escribir la segunda parte de su Mujer en Guerra en Atenas, a sus 70 años pero de la misma manera que nos desgranó Beirut y pienso en cómo abordarla nuevamente para que la jugada nos pueda salir rentable a las dos. Encuentro una solución. ¿Pretencioso? ¿Por qué iba a buscar aliados con una absoluta desconocida teniendo tantos y tan buenos amigos? Bueno, no sé,  quien no llora no mama y yo desde luego que aprendí a llorar hace tiempo para mamar, sobre todo en los últimos años en los que he ido bandeando de un curro al otro intentando que las habas lleguen al cocido.

El domingo ocurrió el séptimo accidente de la semana. Como para Dios crear el hombre para mí ha sido tropezarme con Maruja toda la semana…. Hacía tiempo que queríamos visitar la exposición de George Melies en el Caixa Forum, pero la sorpresa fue muy poco grata. El Caixa Forum ha dejado de ser una obra social para convertirse en un museo en el que hay que pagar entrada, y no es manca: 4 € y sin ningún tipo de reducción ni para mayores, ni parados, estudiantes ni ningún otro colectivo en riesgo de exclusión social. Si eres cliente de la Caixa pagas 2 €. Se ve que los barceloneses y visitantes de esta ciudad hemos de pagar la factura de las Preferentes y el Sr. Fainé con una nueva vuelta de tuerca a su nefasta política nos quita lo único decente que quedaba en su antes llamada Caja de Ahorros. Visto el ejemplo, intuyo que dentro de poco le seguirá la madrileña Casa Encendida, hasta ahora un estupendo ejemplo de buen hacer que pertenecía a Caja Madrid. Tiene narices que estos enclaves de cultura los quieran llamar “casa” o “forum”. A mi desde luego que ya me han visto y quedará vetada. Igualmente he presentado un reclamación y os invito a hacer lo mismo. Yo por suerte no tengo cuenta en esta entidad, pero si la tuviera también la hubiera cancelado hace tiempo. Huele a muy podrido en Dinamarca…No obstante, nos buscamos plan alternativo y nos vamos a la Fundación Tapies, donde había leído, por indicación de otra amiga que está muy atenta de lo que ocurre en Barcelona, que se inauguraba una nueva exposición en la Fundación Tapies, sobre los objetos personales del artista. Allí fuimos y nos encontramos con la puerta cerrada. Lo que no había mirado bien es que aún no se ha inaugurado y la Fundación está cerrada por montaje. Por no desaprovechar la mañana acabamos yendo al cercano Palau Robert, donde vimos una magnífica exposición sobre los 25 años del Liceo.
Si bien el Liceu últimamente tampoco se puede decir que esté libre de escándalos, sí que me alegro de haber visto esta joyita en la que los grandes espadas de la literatura, la musicología y las artes plásticas reflexionan en torno a las ópera que han compuesto la programación del Liceu en estos 25 años. No puedo más que recomendarla y aquí al menos todavía el acceso es gratuito.

Nos sentamos a ver el video que ya nos imbuye en la ópera: Carmen, Madame Buterfly y otros fragmentos nos envuelven mientras leemos los pensamientos de muchos de los artistas y Amigos del Liceu que han pasado por allí en sus 25 años de historia reciente. Mi chico se me acerca sonriente y me dice, mira, lee esta cita.

“Confieso que la primera vez que me acerqué a Norma lo hice con prevención. Asustan el patriotismo de alto voltaje y la desesperación  de cartón piedra, situados en tiempos del Imperio Romano. ¿Qué tienen que ver con nosotros?. Por desgracia, más de lo que suponemos. Hay mucha crueldad en el mundo de hoy, mucha ansia de poder y mucha virilidad retorcida que toma el camino de la violencia, de la opresión y de las armas.

Pero Norma no es sólo eso. Es una historia de amor y dilemas morales. Y de mujeres. Es más, diría que, pese a los briosos coros, a las rugientes soflamas, a pesar incluso de los momentos pérfidos y apasionadamente revanchistas de la soprano titular, Norma es una obra intimista sobre dos mujeres que descubren juntas, aunque cada una a su manera, los sinsabores del amor y los goces de la amistad. Y, de paso, lo poco que valen las promesas de un tenor en sandalias.”

No me hace falta mirar quién firma estas palabras, reconozco en ellas a la autora. Sonrío y pienso que ya he encontrado la manera de hacerle llegar mi nueva propuesta que espero que esta vez le resulte más atractiva, pueda ser el comienzo de una gran amistad y de paso averiguar por qué comenzó a seguirme y ahora ha dejado de hacerlo.

Anuncios

2 pensamientos en “Un paseo literario por Barcelona II

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s