Palestina: una vieja lucha al este del Mediterráneo desde la desobediencia civil

Perpignan,21  junio 2013. Palacio de Justicia. 13:30 h. Unas 200 personas se agolpan a sus puertas enarbolando banderas palestinas. ¿Islamistas? ¿Seguidores de Al Fatah?. Me acerco al grupo que se concentra también en la plaza de Aragó delante del juzgado. Mesas con panfletos, puestos de comida, té…Personas de diferentes edades, desde los 20 y tantos hasta los 60. Niños en carritos junto a sus madres. Mujeres con velo y sin él. Franceses, sindicalistas, ecologistas y…asociaciones judías. ¿Cómo? ¿Palestinos y judíos juntos? ¿Dónde se ha visto ésto? En muchos sitios y cada vez más. Son antisionistas y luchadores por la libertad del pueblo palestino, activistas de una causa que se llama BDS, siglas del movimiento Bloqueo, Desinversión y Sanciones que desde 2005 lucha por el bloqueo económico-cultural de Israel hasta que desista de su política de ocupación de Palestina y adopte las cientos de resoluciones incumplidas de la ONU con relación a los territorios y población palestinos.

Hoy es la tercera sesión del juicio contra tres activistas,  Yamina Tadjeur, Jeanne Rousseau y Bernard Cholet que en 2010 formaron parte de una campaña pacífica en la cadena de supermercados Carrefour que informaba de la necesidad de bloquear el consumo de productos israelíes producidos en territorios ocupados o de empresas que apoyan al Estado de Israel en sus política expansionista y represiva del pueblo palestino, que ha dado suficientes muestras de brutalidad e incluso crímenes contra la Humanidad en Palestina. Esta campaña se enmarca dentro de las acciones que regularmente promueve BDS para llamar la atención sobre la única forma que tiene el pueblo palestino de salir del callejón sin salida en el que se encuentra:  Bloqueo, Desinversión y Sanciones, siguiendo el modelo de la lucha del CNA de Nelson Mandela y Desmond Tutu en los últimos años del Apartheid sudafricano.

Lo increíble es que en el país donde nació la democracia europea bajo los auspicios de Libertad, Igualdad y  Fraternidad éstos y otros muchos activistas (hasta 80) estén siendo juzgados acusados de antisemitismo por aquellos que defienden las tesis sionistas, es decir el poderoso lobby judeosionista. El actual gobierno socialista de Hollande no ha derogado estas causas impulsadas por la anterior ministra de justicia Michèle Alliot-Marie en apoyo al BNVCA (Bureau National de Vigilance contre l’Antisemitisme) acusado a estos activistas de incitación a la xenofobia. Un poderoso lobby israelí en Francia que está ejerciendo presión al gobierno de Hollande. ¿Por qué motivos está consiguiendo que activistas de este movimiento sean llevados a juicio? ¿Qué intereses tiene Francia en Israel? Esto quizá sea argumento para otro artículo, ahora centrémonos en los hechos que nos ocupan.

Dentro del Palacio de Justicia se repiten las declaraciones de los inculpados explicando la diferencia entre critica a la política del estado israelí y el antisemitismo. Tres son los testigos de excepción a favor de ellos: Andrè Rosevègue de la UJFP, Paul Allies, profesor de la Facultad de Derecho de Montpellier y Michel Warchawsky, militante pacifista israelí. Sin duda tres pesos pesados del apoyo que en Francia y en el mundo tiene BDS. Delante del juzgado una multitud se congrega y los representantes de diferentes asociaciones toman la palabra: de la CGT, del PC, de la FSU,  de la LDH, de BDS Francia de la AFPS, del Mouvement de la Paix, de LO, de la CNT , de la UJFP, de la NPA…

“No hay guerra entre los pueblos sino entre opresores y oprimidos, entre explotadores y explotados…” dice la representante de la CNT66 en nombre de sus colegas israelíes.

Michel Warchawski, periodista israelí de Alternative News dice: “si la comunidad internacional no fuera laxa y cesara de apoyar o de callarse ante la política israelí no sería necesario el bloqueo, ni la BDS, sería una batalla ganada… Hay que desarrollar una estrategia a largo plazo por la que convencer a la opinión pública, a nuestros gobiernos de la necesidad de un cambio en las relaciones internacionales, económicas y diplomáticas”.

André Rosevègue, testigo de la defensa y representante de la Union Juive Française pour la Paix: “como judío doy gracias a Bernard, Yasmina y Jeanne por lo que hacen. Hoy en día para luchar contra el antisemitismo lo mejor que se puede hacer es BDS: bloquear, desinvertir y sancionar”.

Por fin salen los acusados para unas breves declaraciones:

Bernard: “muchas gracias a todos los presentes, teníamos miedo de que el debate y la lucha que sostenemos desde 2010 hubiera muerto, pero constatamos a través de los mails y  las aportaciones económicas recibidas y el crecimiento de los objetivos que sigue viva. Damos las gracias a Michel Warchawski por haberse desplazado desde Jerusalem a darnos su apoyo personal y continuaremos la lucha la semana próxima con la marcha contra Mehadrin y donde sea necesario hasta la victoria final.”

Yamina: “Nous sommes tous des palestiniens”. Esta frase resume desde la pasión el sentir de un pueblo y quienes lo apoyan. La proclama encuentra eco inmediato entre los asistentes que corean sin cesar la consigna.

Jeanne: “es una vergüenza que la Comunidad Internacional no se movilice a favor de las sanciones de la ONU y la exigencia de su cumplimiento al Estado de Israel. Debemos movilizarnos todos como ciudadanos en estas acciones de solidaridad  para exigir su cumplimiento de forma pacífica que supone BDS y que son extremadamente importantes para ellos en Palestina y para nosotros también”.

El acto continúa con música, charla distendida entre los asistentes, picoteo y reparto de panfletos. Es el momento de buscar a algunos protagonistas anónimos de esta lucha.

Me mezclo entre la gente que atiende y se informa en los puestos callejeros y escucho la fugaz conversación entre una mujer que habla francés con un leve acento americano. Le pregunta a un miembro deBDS si ha estado alguna vez en Palestina, el cual le responde que no. Ella comenta que acaba de volver de un viaje allí. Me entrometo y le pido si puedo entrevistarla. Se trata de Marie L. miembro de la asociación judía UJFP (Unión Judía francesa por la Paz), americana de Chicago, residente en francia desde hace unos 20 años. Me habla que ha ido de viaje a Israel a ver a amigos que viven en los territorios ocupados. Habla de lo que hemos oído muchas veces: los controles diarios en el muro, la precariedad de la vida de los palestinos que viven allí, que dependen totalmente de Israel para todo: a nivel sanitario el hospital está del lado israelí, sus trabajos su subsistencia dependen de la “magananimidad” de sus vecinos. Cuenta también que un día hicieron una visita guiada de la zona con un ex soldado israelí. Son disidentes del ejército que deciden contar su historia a los turistas como forma de expiar su sentimiento de culpa: hablan de las detenciones arbitrarias, llamadas administrativas, por las que cualquier palestino puede ser detenido sin motivo ni acusación oficial y con gran dificultad de acceso a un abogado, hasta 6 meses. Hablan de los registros ilegales de casas, de las detenciones de niños, de las amenazas y la utilización constante de la fuerza del miedo para someter a los palestinos. Ella me habla de que ya no podría vivir en Estados Unidos, un país que defiende al Estado de Israel y los privilegios del lobby judío, de la vergüenza que siente por ello. Le comento que quiero darle en mi artículo o en otros escritos, voz a esas asociaciones judío-americanas que cada vez son afortunadamente más numerosas   que defienden la causa palestina. Promete enviarme información al respecto y nos despedimos. Recibo una gran sonrisa de su parte, quizá de gratitud porque haya gente interesada en enseñar la cara oculta de la luna, esa que no dispone del dinero y el poder del sionismo para hacerse ver y oir con la misma fuerza.

Me presentan a Eric Biesse, un periodista y cineasta palestino que ha rodado varios documentales sobre Palestina, entre ellos uno titulado “Bil’in, village au pied du mur” que habla de la resistencia pacífica palestina a favor de la caída del muro que rodea este pueblo de Gaza  totalmente y cuya construcción y control ha robado unas 17.000 HA de terreno agrícola que le pertenecía, reduciendo considerablemente sus posibilidades de subsistencia y de soberanía alimentaria. Todos los viernes, a menudo con la ayuda de civiles israelíes y de otros activistas del mundo organizan sus acciones simbólicas pacíficas para llamar la atención sobre el constreñimiento al que les avoca el Estado de Israel. Con él también hablo de las diferentes primaveras árabes, me agradece que no lo llame la primavera como si fuera una única. Cada una tiene sus diferencias y particularidades puesto que el contexto social, económico y político es muy diferente en cada país. Hablamos también de una frase que he leído en el muro de Facebook de un cantante catalano-palestino, Navil:” sin la lucha por la igualdad de la mujer palestina la causa no se sostiene” . Le pido su opinión y me dice que es cierto, pero a pesar de todo la situación de la mujer en Palestina es relativamente mejor que la egipcia o la tunecina, a pesar de todo el camino que queda por recorrer.

Se nos acerca otro espontáneo que al oir nuestra conversación me habla de un documental que el día anterior han ofrecido en la 2 France. “Mediterraneènes: mille et un combats” de Serge Moati, un paseo por todas las revueltas de la orilla mediterránea y sus protagonistas femeninas, que han hecho de la lucha contra la injusticia, contra la falta de libertad, contra la sublimación de la pobreza la bandera de su propia lucha como mujeres para denunciar  su situación.  Desde Emel Mathlouti, cantante tunecina, Sahhinaz Abdel bloguera e ingeniera egipcia, Ada Colau, Daphni Leef y Asma Agbarieh que consiguieron que 20.000 tiendas se plantaran en Tel Aviv a favor de la justicia social, una judía y otra árabe-israelí, Leihla Ghandi,  artista marroquí, Aliah, la fotógrafa egipcia que posó desnuda…Un caleidoscopio de la lucha de las mujeres en las revoluciones de la primavera y verano de 2011 en las orillas sur y norte del Mediterráneo.

Finalmente me acerco al puesto de comida y bebida que ha montado “Solidarité Femenine 66”, una asociación de Perpignan liderada por una activista argelino-francesa llamada Yamina Tadjeur, una de las inculpadas. En su asociación, laica, se organizan todo tipo de actividades para mujeres, de países árabes o no, con velo o sin él (me insisten mucho en este punto) que ayudan a la mujer árabe a salir de su condición de sumisión a través de cursos de informática, de aquagym, de cultura y lengua francesa, de salud, de acupuntura, de masajes, de viajes a otras ciudades francesas y de países árabes donde se encuentran con otras mujeres en proceso de liberación. Me insisten tanto en que se trata de una asociación laica que de alguna manera me llama la atención. Intento hablar de la violencia de género y me responden de manera un poco evasiva. Me comentan que efectivamente se ayuda a mujeres víctimas, pero no quieren hablar gran cosa de qué hacen para empoderar a la mujer. Me hablan del éxito que tiene el aquagym, al ser una actividad a la que sólo van mujeres sin estar sometidas a la vista de los hombres, habla del pudor al cual le resulta difícil sobreponerse una mujer árabe. Me cuenta que todos los cambios han de ser “doucement”, sin grandes choques, para que los hombres puedan aceptar a sus nuevas mujeres liberadas poco a poco de su dominio. Para encontrar un lenguaje común hablamos de valores, de los que se han perdido y se pierden cada día en Occidente, de cómo ellas educan a sus hijos en el respeto.

Me quedo con esa manera de hablar a la defensiva sobre su asociación y no puedo resistirme a buscar en internet a Mme. Tadjeur e intentar encontrar una respuesta. La encuentro: la asociación ha perdido parte de la subvención que reciben del ayuntamiento por haber sido acusada de hacer proselitismo islamista en sus actividades. Esta parece ser otra de las caras de esta Francia neo-con en la que la islamofobia parece recorrer el país, pero quizá eso sea material para otro artículo y otra batalla.

Acabo aquí con el resultado parcial de la vista judicial de hoy: la resolución será el 14 agosto. Vuelvo a casa y busco documentarme: encuentro Bil’in y una canción de mi amigo de Facebook Navil, que pronto conoceré personalmente.

Bil’in village au pied du mur por CulturePaix

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