La inmigración impune o impone, a veces

corrupcionmentira

Hoy he tenido una agitada discusión con un compañero de profesión al respecto

de un artículo que Perez Reverte publicaba en su página, titulado “Dura Lex,

sed Lex”. Ahora no está de moda defender al Sr. Reverte y no es ánimo de este

post polemizar sobre su culpabilidad o inocencia en el caso del plagio. Mi toque

de atención de hoy es nuevamente contra la corrupción, la generalizada de este

país que nos lleva a dar tumbos de una crisis a la siguiente con algunos breves

espacios de tiempo de abundancia, que por desgracia casi nunca son

aprovechados para avanzar en la construcción de una sociedad más avanzada,

sino en gastar dinero en fastos o en políticas sociales poco coherentes, según

sea el color del gobierno de turno, o en ambas cosas a la vez, teniendo en cuenta

la cortedad de miras que frecuentemente se observa en la piel de toro.

Esta vez me refiero a la corrupción que menciona Reverte en su artículo, que  he

podido entender tras unas cuantas idas y venidas con mi muy digno

“contrincante” de hoy y tras otra breve conversación con otro amigo de

Facebook al hilo de los inmigrantes chupasangre. Tanto mi amigo como yo

somos personas que trabajamos frecuentemente como voluntarios con esos

inmigrantes que llegan o llegaban a nuestras costas y aeropuertos en busca de

una oportunidad. La mayoría son gente de bien, que a lo que aspiran es a poder

darle un mejor presente y futuro a sus familias, que cruzan océanos y desiertos

exponiéndose a miles de calamidades, en muchas ocasiones desconociendo la

lengua, las costumbres y la dureza de la sociedad llamada de acogida. Muchos

viven al margen de ella durante años, hacinados en pisos patera, compartiendo

espacios minúsculos y camas calientes partiéndose el cobre todos los días en

una dura batalla por la supervivencia, la más elemental, la de llevarse algo que

comer a la boca.

Desgraciadamente, entre ellos también se cuelan muchos que son los “listillos”

de turno, los que hijos del hambre muy a menudo se buscan la vida con

cualquier tipo de trapicheo sin importarles si es legal o no. De estos se

alimentan infinidad de mafias que consiguieron medrar y que campan a sus

anchas en esta España permisiva, laxa y que sólo ha puesto el dedo acusador en

contra de la corrupción cuando la caja o la vaca que se ordeña se ha quedado

vacía y hay que echarle la culpa a alguien del desaguisado. Pero Sres. y Sras.

esto no es nada nuevo, forma parte del ideario español tan bien reflejado ya en

El Lazarillo de Tormes y otros clásicos de nuestra literatura que tan

certeramente reflejan nuestras debilidades como pueblo y que además son el

sustento de constantes brotes de dictadura y fascismo, buena excusa para que

los adalides del orden y la pax eterna sigan manteniendo a raya a sus vasallos.

Aún no parece que hayamos comprendido que la corrupción, la laxitud y el

clientelismo lo fomentamos todos día a día con nuestras actitudes, nuestras

omisiones y nuestra falta de rigor a la hora de denunciar lo denunciable.

Porque a mí me da lo mismo que la mafia provenga de un bosnio que quizá haya

podido venir a este país gracias a la labor que en su día hicieron los muchos

cabos primera cascos azules españoles que se jugaron la vida por defender  la

paz en su país que el de guante blanco de la derechona más fascistoide.

Yo, como inmigrante en tantas tierras que he recorrido a lo largo de mi vida y

amiga de muchos de los que han venido a buscar una oportunidad en mi país

doy la bienvenida a los que construyen, pero cierro la puerta a aquellos,

también unos cuantos, que con su actitud victimista consiguieron en su día

sacarme los cuartos y que quizá hoy me los encuentre en el metro de Barcelona

robándome la cartera o algo peor y que como a Reverte, insulten llamándome

racista si me sublevo.

Y ahora que vengan muchos intelectuales o no de izquierdas a tacharme de

fascista por arremeter contra los pobrecitos inmigrantes que vienen a chupar de

los resquicios de este sistema corrupto que permite que una banda

perfectamente organizada del metro de Madrid se escape impunemente por mor

del libre derecho a la circulación. O vete a saber si ese que tanto acusa a Reverte

y le quiere sacar hasta la bilis vendió su guión a cambio de legalizar su situación

en España. Y esto último lo digo especulando libremente, sin conocimiento de

causa y sin por ello defender que el Ayuntamiento de Cádiz parece que pagará

150.000 € al Sr. Reverte por comisariar una exposición sobre “la Pepa”, otro

fasto  digno de la gilipollez de este país, o de querer compensar al susodicho por

una metedura de pata de la justicia, cuya verdad solo sabrán los que son

protagonistas de la historia.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s