Sueño olímpico abortado

foto olimpiadas 36

 

 

Ahora que las opiniones se dividen entre los que están tristes y decepcionados y los que estamos aliviados porque las olimpiadas del 2024 no se celebren en Madrid, es un buen momento para recordar dos poco conocidas “olimpiadas” que se celebraron o se abortaron en Barcelona cuya momento glorioso hoy en día casi nadie conocemos . Los JJOO se han convertido en las últimas décadas, y probablemente con mayor intensidad desde los de 1992, en una competición que poco o nada tiene que ver con el espíritu olímpico, al igual que aquellas tristemente famosas de Berlin del año 1936, en escaparates artificiosos del poderío de una nación, que expone durante 3 semanas al mundo su pretendida hegemonía, en un intento de poner en valor sus grandes hazañas nacionales, la potencia de su economía, aquello de quién da más, quién es más espectacular, más fastuoso, más tecnológicamente avanzado. Poco o nada importa el esfuerzo e ilusión que los deportistas hayan puesto en prepararse para ese evento que se celebra cada cuatro años, poco se sabe de las penurias económicas de muchos de ellos para llegar a ver cumplido su sueño de intentar subirse a un podio en el que besar una medalla ganada tras el esfuerzo continuado durante años, sufriendo lesiones, robándole horas al sueño, a los amigos, a la familia para prepararse para la cita. Sin embargo, para esos pocos escogidos finalmente para la gloria, muchas veces enfundarse en la bandera de su país, agitarla tras la victoria y llorar cuando por los altavoces se escucha el himno de su país quizá sea su momento de mayor gloria y orgullo. Otros, para llegar a esa gloria no tienen escrúpulos en tomar la última droga sintética que se haya podido inventar para ser más fuerte, más veloz, volar más alto, pedalear con mayor vigor, ni sus federaciones ninguna vergüenza en utilizar esos métodos para exhibir ante el mundo la maravillosa selección de atletas, tal y como quiso hacer Hitler en el 36. Más altos, más guapos, más rubios, más fuertes. O más morenos, según se tercie. 

Poco o nada importa agarrarse a una tabla de náufrago, a un sueño olímpico que salve, durante tres semanas a una ciudad de su mediocridad, que la haga pasar a la historia por cualquiera de sus efímeros éxitos sacrificando con sangre y lo que haga falta el día a día de sus ciudadanos y los de un país entero, cuyos hijos y nietos se acordarán de ellos porque seguirán pagando sus deudas, maniatando su presente y su futuro por un minuto de gloria que con el pasar del tiempo nadie recordará. 

Poco o nada importa que para que se puedan llegar a celebrar esos JJOO, durante años antes y después de su celebración se tenga que recortar en el deporte base, en la educación en la salud a través del deporte, en fomentar el verdadero espíritu olímpico: el que deberían tener los líderes del mundo para que sus habitantes se enfunden con ilusión la misma camiseta: LA DEL ESFUERZO COMPARTIDO PARA SUPERAR LAS ADVERSIDADES, LOS RETOS Y LOS PROBLEMAS ACUCIANTES Y VERDADEROS QUE AMENAZAN LA SUPERVIVENCIA. 

http://historiasdelahistoria.com/2013/08/30/las-tres-olimpiadas-de-barcelona-dos-deportivas-y-una-religiosa

Anuncios

2 pensamientos en “Sueño olímpico abortado

  1. Me gusta lo que siento cuando leo esto. Me transmite serenidad, la misma que creo tenías cuando lo escribiste. Ya no sigo el deporte, ni siquiera el de base. Es un poco exagerado las apreturas que soporta un país antes y después de las Olimpiadas, pero sí que se plantea como un escaparate, y un escaparate está pensado para colocar aquello que es complicado que la gente de buenas a primeras acepte. El mensaje a los líderes del mundo es de antología. Muy bueno tu artículo, Bettina. Gracias.

    • ¡Gracias Jose! Sí tenía mucha serenidad. Me la inspiró el artículo que leí, que está puesto como link de las dos “olimpiadas” de Barcelona menos conocidas que la del 92. Y vi que ambas, en su diferencia, una para contrarestar el régimen nazi y otra para ensalzar el orgullo nacional, católico, apostólico y romano. Es curioso que en una misma ciudad con menos de 20 años de diferencia hubiera dos eventos (uno abortado por la Guerra Civil) tan opuestos. Y eso me hizo reflexionar sobre el resto, los puntos claros y oscuros de los grandes eventos que se celebran a mayor gloria de algo, o con idea de aparentar lo que no se es, pero siempre para dar una imagen al mundo, en contraposición al devenir habitual de la gente. Su presente, sus preocupaciones, sus miedos y sus alegrías. Aunque quizá también sea muy cierto que el pan y circo sea necesario para poder soportar algunos momentos de nuestra existencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s