Estado de indignación permanente

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Ayer me volví a indignar. Se está convirtiendo en una costumbre, en algo que hago mecánicamente, como tomarme un café por la mañana o estirarme mientras miro al sol y le doy gracias por alumbrar un nuevo día, lleno de indignación.

Eran aproximadamente las 10 de la mañana y mientras me dedicaba a esa grata tarea que comparto con 6 millones de españoles de buscar trabajo, recibo una llamada del SOC, Servicio de Ocupación de Cataluña, que dicho así podría pensarse que es el cuartel general de algo, pero no, es la así llamada oficina de empleo, antiguo INEM. Últimamente veo a esta oficina muy activa en ofrecerme oportunidades laborales, hace poco me invitaban a participar en el proceso de selección de una empresa que casualmente sé, porque ya trabajé en ella, que está a punto de quebrar. Ayer me vinieron con una oferta irresistible: trabajar 20 h a la semana (Eureka, pensé, justo lo que estaba buscando, un trabajo de media jornada que me permita cumplir mi sueño de algún día ser escritora) promocionando productos turísticos de aventura en el aeropuerto de Barcelona en horarios a conveniencia del empleador tanto diurnos como nocturnos, a disposición. Hasta ahí podía resultar atractivo. Lo mejor vino cuando me habló de la remuneración: 50 €. ¿Por día?, dí por hecho, ilusa de mi, que sería el caso. No, replicó la funcionaria, por 20 h de trabajo. La sangre me comenzó a hervir y antes de que explotara mi cafetera interna le contesté:

¿Pero cómo es posible que la oficina de empleo, un organismo estatal que pagamos o pagan los que aún tienen trabajo, pierda su tiempo y el dinero del contribuyente en aceptar este tipo de trabajos con una remuneración por debajo del salario mínimo interprofesional? ¿Por qué no utilizan ese tiempo en abrir expediente sancionador  a una empresa que realiza tales prácticas impunemente remitiéndolo a la inspección de trabajo?

Ya…bueno…no tienes por qué aceptarlo. Otro funcionario con el que hablé después para que me aclarara si había oído bien las condiciones me dijo que los detalles de la oferta ya nos los darían si acudía a la entrevista. A lo cual argumenté, que al ser un servicio público de empleo lo habitual es que las condiciones mínimas las detallaran al llamar a los usuarios, por si, como era el caso, prefiriera el usuario no gastarse el dinero de metro para acudir a la entrevista.

Colgué el teléfono y mi impulso fue publicar mi indignación en mi página de Facebook. Las reacciones no se hicieron esperar y a lo largo del día otros parados indignados comentaron su experiencia. Una me habló de los contratos mercantiles tan al uso últimamente por salarios infrahumanos sujetos a conseguir un mínimo de ventas casi inalcanzable y que obligan a la persona que lo acepta, porque más dentelladas da el hambre o no poder dar algo de comer a tus hijos, a realizar un trabajo sin estar asegurado, porque a ver quién es el guapo que paga el mínimo de 160 € que cuesta hacerse autónomo para la miseria que te van a pagar y que además no tienes garantizada si no llegas al objetivo de ventas. Además en estos casos, la jornada (media o completa) según sea tu elección, aumente en al menos una, cuando no dos horas, que emplea la compañía en lo que llaman formación continua, es decir, poner tu ánimo a tono por la mañana para que salgas a la calle como perro de presa inasequible al desaliento, educarte en valores como el espíritu de equipo y hacerte berrear BUENOS DÍAS en un tono alegre y jovial. Esto que relato es experiencia propia vivida hace pocos días en un proceso de selección con una empresa que se dedica a gestionar para Iberdrola y otras grandes compañías, la captación de clientes.

Desde Argentina, una lectora de mi página preguntaba cuál era la cantidad necesaria en España para vivir dignamente. Le contesté que dignidad en este país se había convertido en una palabra muy flexible. Preferí decirle cuánto costaba por término medio el alquiler de una vivienda en Barcelona o llenar la cesta de la compra para una pareja como es mi caso y que ella misma sacara las cuentas. Me respondió más tarde que en Argentina a la gente le quieren hacer creer que con 6$ se puede vivir al día, cuando un kg de carne de mala calidad cuesta 45, y eso en el país de la pampa, donde pacen miles y miles de vacas.

El final del día me deparaba otra sorpresa: mi pareja había comentado la anécdota con un compañero de trabajo, que le dijo que ese sueldo, 2,5 € la hora era el que le había pagado la empresa Mediamarkt como limpiadora y además obligándola a ir antes de hora a trabajar. Había resistido dos o tres días, pero quizá haya gente aún más necesitada que aguante más tiempo y así es cómo esta empresa consigue ir sacando temporeros de varios días que les sacan la faena. Por no hablar de ese mismo compañero que tiene un contrato oficial por 4 h y el resto de horas que está, cuando las cobra, es en negro.

Lo más lamentable de esta situación es que este artículo no llegará a muchas personas que se encuentran en tal estado de precariedad que no pueden acceder a una señal de internet. Si pudieran, es probable que muchos me contestaran que con esos 2,5 € han podido comprar un kg de lentejas, un brik de leche y una barra de pan y que si estuviera en su situación ya vería cómo aceptaba el trabajo, que la dignidad, como decía otro amigo lector de mi página, empieza cuando uno tiene el estómago cuando menos saciado.

Me siento en la obligación moral de relatar esto que veo, que observo y que me cuentan, no para simplemente suscitar la reacción airada momentánea de una cafetera express a punto de reventar sino para concienciar a los “privilegiados” que aún tienen trabajo y a los que aún tenemos dignidad porque el hambre no nos la ha quitado, para que protestemos masivamente por este tipo de prácticas. Yo de momento escribiré una carta a Mediamarkt para expresar mi queja por las condiciones inhumanas a las que somete a su personal de limpieza. Recordemos que lo que más daño le hace a una empresa es tener mala prensa. Y sería bueno recibir su respuesta para poder valorar si esta cuestión es cierta o no, o depende de cada centro laboral, ya que al parecer de una franquicia a otra puede haber diferencias y quizá también de un puesto de trabajo a otro. Dejo aquí también opiniones positivas que he recogido en foros de internet.

¿Quién se une a pegar este texto u otro similar en un tono educado y reflexivo en la página web de esta empresa?

Estimado director de RRHH,

ha llegado a mis oídos la información de que en su empresa realizan formas de contratación de personal indignas, remunerando a sus trabajadores de la limpieza con 2,5 €/h, un sueldo por debajo del fijado actualmente como mínimo interprofesional. Considero esta práctica abusiva  , a todas luces inaceptable para la dignidad de los trabajadores de este país y que pone en grave peligro su sostenibilidad y le pido reconsidere solventar esta situación o cuando menos aclararnos cuál es la situación laboral de estos empleados en sus tiendas. Las empresas modernas tienen en cuenta el eco social de su actividad y su buena reputación entre los consumidores.

Atentamente, …

¿Me ayudas? ¿Nos ayudamos?

 

Únete si piensas que vale la pena a esta campaña y dale toda la difusión posible. Me preocupa y me entristece esta frase tan habitual últimamente entre todos los que buscamos trabajo que oigo repetidamente: “con la que está cayendo más vale eso que nada”.

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2 pensamientos en “Estado de indignación permanente

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