Ucrania, Siria, Venezuela: los chivos expiatorios de la guerra energética

fracking

 

Dos conflictos internacionales que ocupan las sangrientas portadas de diarios y noticiarios en los últimos meses y años  son el escenario de la sempiterna demostración de poder entre las fuerzas que hoy por hoy aún dominan el mundo, el poli bueno amigo americano y el poli malo y con rabo Rusia. Curiosamente, ambos países, a la sazón Ucrania y Siria, por si alguien no se había enterado, disponen de unas grandes reservas tanto de gas como de uranio.

Hagamos memoria y retrocedamos unos años hasta la revolución naranja de 2005 de la que salió ganador Viktor Yushenko, posteriormente  envenenado con la más que probable intervención del KGB y ya especulando mucho, con la ayuda de Yulia Timoshenko. Detengámonos en este personaje, ya que se va perfilando como clave en el tablero de ajedrez.

Casada con Oleksandr Timoshenko, hijo de burócratas comunistas soviéticos, fundó en 1989 una cadena de alquiler de películas con la que amasó una importante fortuna que invirtió junto a su marido y su suegro en la Corporación de Gasolinas Ucranianas, aprovechando el vacío normativo  tras el desmantelamiento de la URSS, de manera que se convirtió en el monopolio de suministro de combustible a las granjas colectivas del estado. En 1995 fue nombrada presidenta de Sistemas Unidos de Energía de Ucrania, una empresa privada de importación de gas ruso con la que obtuvo pingües beneficios. El salto a la política  lo dio en 1996, logrando una carrera meteórica que la llevó a ser vicepresidenta del país a cargo de energía. Supuestamente  acabó con las corruptelas en este sector, el presupuesto industrial aumentó en más de un 1000% que  redundó  en grandes ganancias para el estado, invertidas en parte en un significativo aumento salarial para el funcionariado, hecho que entiendo fuera clave en el aumento de su popularidad y le permitió fundar un partido propio. En 2001 fue encarcelada acusada de prevaricación en la firma de contratos de compra de gas ruso, aunque los cargos fueron sobreseídos a las pocas semanas. Artífice junto a Viktor Yushenko de la Revolución Naranja, ocupó el cargo de primera ministra en su gobierno y posteriormente en solitario tras el abandono de la coalición gubernamental del PSU que propició la convocatoria de elecciones anticipadas por parte de Yushenko en 2007.

En 2010 Timoshenko perdió las elecciones contra su rival pro-ruso Yanukovich, quien propició que fuera juzgada nuevamente y esta vez sí condenada por prevaricación en la compra de gas ruso en 2009. Ella siempre ha sostenido que estas acusaciones son inciertas y siempre han sido orquestadas por la oposición para derrotarla políticamente. La duda, no obstante, planea sobre ella, teniendo en cuenta que dos de sus socios, también acusados de corrupción (su marido y el ex primer ministro Pavlo Lazarenko) se encuentran huidos del país. Sin embargo,  en el imaginario popular ucraniano Timoshenko se erige en los momentos clave como la Juana de Arco liberadora de Ucrania del yugo ruso.

Su salida de prisión coincidiendo con la caída del gobierno de Yanukóvich marca la agenda de estos días en que USA y Alemania buscan a marchas forzadas un empate técnico que cierre la crisis de Ucrania que pueda contrarrestar el desequilibrio de fuerzas de momento a favor de Putin.  Con el amigable encuentro en Berlin con la Timoshenko, Angela Merkel y Estados Unidos pretenden  poner un tapón que proporcione oxígeno a un garrafal error geoestratégico que cometió la cancillera alemana renunciando a la apuesta por las energías renovables en el momento en el que firmó los acuerdos de suministro de gas con Rusia y la reactivación de la energía nuclear que tantos quebraderos de cabeza le ha dado en los últimos años, en que Rusia ha ganado por goleada la partida del pastel energético, controlando tanto el gas como el uranio. No olvidemos que el brutal conflicto de Siria tiene como telón de fondo la obtención de uranio empobrecido a precio de saldo tanto por Irán como por Rusia, aliados altamente peligrosos en este orden mundial en el que China da su beneplácito.

En el otro lado del planeta USA intenta en los últimos años resolver sus problemas de abastecimiento energético implantando a marchas forzadas el fracking, convirtiendo vastas extensiones de su territorio en un infame queso de gruyère de consecuencias aún desconocidas. El fracking también llega a Europa y asistimos a poderosas campañas de marketing a favor de esta peligrosa técnica extractiva que se nos empieza a presentar como la alternativa salvadora que nos independizará de la dependencia energética de los países del Golfo y Rusia, sin que quizá nos demos cuenta de que en realidad estamos cambiando una mano mala de cartas por otra igual de nefasta en esta partida de póker que las corporaciones que controlan el negocio de la energía están jugando, maquillada con una crisis política con la que entretenernos durante un tiempo, en la que todas las partes están interesadas en  conflictos de intensidad media, véase Siria, Ucrania, Venezuela y todos los que queden por venir, con los que amedrentar de nuevo al ciudadano de a pié, temeroso de que le corten la luz y que la factura del gas y de la gasolina le suba hasta ahogarle en su miseria.

Visto que todas las corporaciones se han puesto de acuerdo en que la energía limpia no interesa, ya que redundaría en una bajada de ingresos al ser su producción más barata, ¿qué salida nos queda a los que siempre pagamos el pato? ¿Callar, aguantar el chaparrón, dejarnos matar poco a poco? Obviamente confiar en que los gobernantes del mundo solucionen la papeleta no parece una alternativa viable, visto que cada vez más los gobernantes son los lacayos de esta oligarquía más voraz que nunca en la historia.

¿Pasa la alternativa por la revolución? ¿Por la desobediencia civil? ¿Por el apagón energético coordinado y organizado? Será una quimera,  pero ¿y si lo apagáramos todo durante un mes? ¿Qué pasaría si todos nos hiciéramos miembros de una cooperativa de energías renovables? De momento al menos, el sol y el viento no están en venta.  

  

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2 pensamientos en “Ucrania, Siria, Venezuela: los chivos expiatorios de la guerra energética

  1. Ya sabes que te admiro mas allá del mundillo cibernetico y sus :” me gusta”. Es un excelente articulo con un gran poder didáctico y un punto de vista claro y furibundo que logra plenamente expresar las malas decisiones de los administradores del planeta en el eco-plano y en ese particular conflicto que detenta al interés como parámetro anquilosado de un sistema que ha roto indefinidamente el balance planetario con la superficialidad con que valorizan el progreso, entre otros menesteres…Formidable visión digna del mejor periódico de IBERIA.
    JRA.

    • Hacia días que no me acercaba a mi blog. Perdona no haberte respondido. Gracias por tu comentario. Hoy en día, en España, como en otros sitios también, el buen periodismo,el del dardo en la palabra, el comprometido, el que expone las dos versiones de los hechos en el mismo artículo, el de investigación, el de análisis no se encuentra en las grandes cabeceras (El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia, El Correo Vasco), se encuentra en periódicos on line que luchan por subsistir, cuentan la intrahistoria y no se venden al capital:Público, http://www.eldiario.es; alrevista café amb llet, El Confidencial (más bien económico) http://periodismohumano.com/…por si les quieres echar un vistazo. A veces les envío mis artículos,pero aún no he conseguido que publiquen ninguno de ellos. Paciencia…todo se andará.

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