Rainer Krell, un biólogo al servicio de la sanación de la Tierra

Desde que hace unos días hable con Ana Maria Vargas y me dio unas pinceladas sobre el proyecto de Pranic Healing (he de reconocer que es tan vasto el tema que cada vez tenemos conversaciones son de hora y media), tenía ganas de hablar con Rainer Krell, su marido, un biólogo alemán de los que se escriben con mayúsculas, que durante años ha prestado asistencia técnica a la FAO en múltiples investigaciones en agricultura orgánica y proyectos que intentan erradicar el hambre en el mundo. Ahora, a punto de jubilarse, tiene todavía una visión y misión por cumplir, como es aplicar en la práctica y sin los corsés que imponen las grandes instituciones y la industria alimentaria, su metodología llamada agricultura pránica. Cierto que se ha buscado un “hobbie” apasionante este hombre reconcentrado, serio pero muy afable, reflexivo, generoso con el tiempo que me concede, sin condiciones, lleno de humanidad y muy consciente de los peligros que tiene la intervención del hombre en la naturaleza y consecuentemente las precauciones que hay que tomar a la hora de hacerlo para no dañar el ecosistema de manera que las consecuencias sean imprevisibles.

Me había hecho unas notas para encarar esta entrevista, algunas preguntas muy abiertas y le propuse empezar por una de ellas y ver a dónde nos llevaba.

¿Cómo llega uno a la biología?

Por vocación desde joven, me interesé por la fisiología y el funcionamiento del cerebro humano y animal, cómo éste influye en su comportamiento y forma de comunicarse, pero finalmente derivé a la biología especializándome en botánica, ecología y entomología. Sin embargo este interés ha quedado como una constante en mi carrera, aplicándola a la mejora de la comunicación y el trabajo en red.

Me concedieron una beca de investigación en Estados Unidos y ya me quedé allí en los años iniciales de mi carrera. Una de las experiencias más gratificantes de esta etapa de mi vida fue vivir durante 3 meses en un árbol localizado en una isla perdida del Canal de Panamá. Observar la vida y convivir con ella tan de cerca fue apasionante, aunque preferí bajarme antes de convertirme definitivamente en un simio!

 

¿Tengo entendido que te especializaste sobre todo en el estudio de las abejas?

Bueno, fue a raíz de mi experiencia universitaria en Georgia estudiando la polinización de hierbas y las observaciones mostraban una presencia de abejas coordinado con las flores que no era posible explicar a través de los métodos de comunicación y percepción habituales (color, olor…). Siempre quedó la incógnita de cómo saben llegar las abejas a polinizar a todas las flores en el número preciso y constante cada día. Años más tarde, ya en la FAO, una vez había iniciado el camino de la sanación pránica y estudiado las energías sutiles pensé en la posibilidad de que la explicación estuviera en la atracción energética de las auras de las flores. Me interesé por la  sanacion pranica del Maestro Choa Kok Sui hace 15 años y me di cuenta de que el mundo biológico se expresa en energías. Los fotones no viajan siempre a la misma velocidad y los seres vivos direccionan los pensamientos a través del campo magnético del Corazón. Prueba de ello (avalado científicamente)  son los experimentos sobre cristales de agua del científico japonés Masuro Emoto.

 

¿Nos contarías algunas situaciones en las que te hayas sentido perplejo a lo largo de tu vida profesional?

Si, por ejemplo en nuestra relación desde el equipo de agricultura orgánica con los ingenieros agrónomos, también técnicos en áreas de intervención, que parten de criterios economicistas, según los cuales para alimentar a una población creciente en el planeta y conseguir cosechas más abundantes y eficientes abogan por el uso de fertilizantes químicos en la misma medida en que la tierra pierde nutrientes y minerales. Donde un ingeniero echa la misma cantidad de fertilizante que la tierra pierde, los biólogos decimos que la tierra tiene recursos y seres vivos dentro de ella que equilibran el balance y no es necesario intervenir tanto, hay cierta incomprensión por su parte de los ritmos naturales.

También me llamó poderosamente la atención que en áreas donde el campesino sigue integrado en los ciclos naturales y agradece a la naturaleza y a los espíritus ancestrales por sus bendiciones los resultados son tan eficientes como los obtenidos a través de las técnicas más avanzadas de la bioquímica y la biología molecular aplicadas a la agricultura, con todos los avances que tenemos en nanotecnología y otros instrumentos de medición. Por ejemplo, cuando visitando unos campos en Ecuador, dos terrenos colindantes con las mismas características del suelo, condiciones de humedad, semillas, etc. obtenían muy diferentes resultados. El ingeniero agrónomo que tenía peor cosecha le preguntó al otro por su secreto y éste le dijo: ninguno, todos los días le agradezco a Dios y a la tierra por todo lo que me da.

 

¿Fueron ese tipo de experiencias las que te llevaron a enfocar tus estudios desde un punto de vista adicional?

Me hizo reflexionar que había algo más y lo iba constatando a través de las enseñanzas de la sanación pránica. Estoy convencido de que hay una relación entre la alta vibración energética y las ondas amorosas que expiden los seres humanos hacia su entorno y viceversa, de manera que donde hay amor hay abundancia. También me di cuenta de las enormes implicaciones sociales en mi trabajo, una perspectiva que quizá no había tenido tan en cuenta hasta entonces. Es por eso que he desarrollado una metodología en la agricultura que combina las más modernas tecnologías respetuosas con el medio ambiente, con la ancestralidad y el cuidado amoroso y armonioso en relaciones basadas en el libre albedrío, un camino que se escoge cuando se pierde la mayor parte del miedo.

 

¿Hay un ansia de medir y explicar todo científicamente?

Sin duda, el avance científico en el último siglo ha sido vertiginoso y solo ahora empezamos a entender algunos de los procesos que se producen en la naturaleza. Este avance al mismo tiempo nos deriva a nuevas incógnitas y nuevas investigaciones.

 

La entrevista a partir de ahora se convierte en una deliciosa conversación sobre la necesidad de proteger a muchas comunidades ancestrales de su desaparición o su desnaturalización a través del contacto con los occidentales, porque suponen un patrimonio de la Humanidad que no nos podemos permitir perder. Echamos la vista a África, a la falta de empoderamiento, a los rituales, al llamado turismo justo, a la labor de las ONG’s…no nos falta conversación…

Acabo este artículo con una bellísima frase de Rainer Krell: “la belleza es la melodía divina de la naturaleza”. Pero seguiremos hablando…

Para leer más sobre agricultura pránica:

http://www.sanacionpranica.co/agricultura-pranica.html

http://www.slideshare.net/anamvargas9400/agricultura-pranica-2?utm_source=slideshow&utm_medium=ssemail&utm_campaign=post_upload_view_cta

https://www.facebook.com/events/384146825106546/

 

Si te ha gustado este artículo, amigo lector ayúdanos a difundirlo, con ello contribuirás a una labor social, ecológica y cultural que puede contribuir a la mejora de la vida en nuestro planeta. Gracias de antemano por hacerlo y por supuesto quedamos a vuestra disposición para cualquier pregunta, ya sea a pie de blog o a través del e-mail ecreasociacion@gmail.com

Agric6Agric3

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